Con los últimos coletazos aún recientes de lo que ha sido la 35 edición de ARCO, la feria de arte por excelencia en España, queremos hacer aquí un recorrido por algunas de las obras que pudimos ver en la cita. No se condensa ni la mínima parte de todo lo que ARCO fue, ya que justamente este 2016 la feria dio lo mejor de sí misma, con grandes galerías que volvían tras años sin acudir y con artistas y propuestas de una calidad incuestionable (como la instalación-performance de Tino Sehgal de Marian Goodman o la increíble pieza de suelo de Mona Hatoum en Chantal Crousel).

La calidad y el rigor brilló en un ARCO que recupera fuelle e ilusión; los comentarios en petit comité eran precisamente el nivel de las propuestas de este año y la sensación de que ARCO se asentaba como feria y como cita ineludible del arte contemporáneo.

Con todo esto como base, lo que aquí se proponen son 11 artistas que pudimos ver en ARCO y que resultan muy interesantes. Las listas nunca son excluyentes, siempre ampliables, y cada ojo capta unas cosas. Estas son las que captaron los míos:

Jo Spence en la galería Richard Saltoun (Londres).

La propuesta de la galería londinense ponía en diálogo los trabajos de dos mujeres artistas, Renate Bertlmann y Jo Spence. La oportunidad de verlas juntas era ya de por sí excusa para pasarse por el stand. Además, el trabajo de Jo Spence en torno al cáncer de mama que sufrió, es uno de los más potentes sobre el tema, y que se presentaba aquí con gran precisión.

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Ángela de la Cruz en la galería Helga de Alvear (Madrid).

Las obras de Ángela de la Cruz son de las que se disfrutan de cerca. Al situarse una delante de la que se presentaba en la galería madrileña, el color y la forma hablaban por sí mismos. Del material de trabajo a la escultura final, Ángela de la Cruz se mueve entre la pintura que es más que pintura y la escultura que no es solamente tres dimensiones.

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Kiki Smith en Barbara Gross Galerie (Múnich).

Esta pieza, a base de tinta, lápiz, litografía y collage sobre papel de Nepal, muestra una piedad cristiana del siglo XXI, con una mujer sosteniendo a otra, aparentemente muerta. El dibujo y la plasticidad del papel otorgan a la obra un carácter casi místico, siguiendo la línea de trabajo de Smith (que crea una mitología propia) y recurriendo a técnicas poco habituales, línea que la artista mantiene desde sus comienzos en los 70.

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Cabello/Carceller en Elba Benítez (Madrid).

Lo cierto es que del stand de Elba Benítez destacaría todo. Personalmente me pareció uno de los más completos y con propuestas más interesantes. Además, esta obra de Cabello/Carceller de los noventa estuvo presente en el cumpleaños de la galería (a finales del año pasado), y siempre es excusa para volver al trabajo de este colectivo, presente este año en el Pabellón Español de la Bienal de Venecia, y retomar cuestiones como el género, la raza o la clase.

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Marina Vargas en Javier López & Fer Francés (Madrid).

Su Venus rodeada de poliuretano expandido fue una de las más fotografiadas de la feria. Las redes se llenaron del rosa y el blanco que forma esta obra en la que la artista granadina incide en temas como el ideal de belleza, la crítica a los modelos clásicos o la posibilidad de libertad incluso material, superando las formas de la escultura clásica en mármol con un material que se expande y encuentra su espacio según crece.

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Pilar Albarracín en Javier López & Fer Francés (Madrid).

Doblete de esta galería que también tenía a Manuel León o Alex Katz, y de la que habría que señalar más obras.
Sin embargo, por ser quien es y por tratarse de trabajo nuevo, es más que reseñable Pilar Albarracín. La artista sevillana es una de esas consagradas a las que siempre es un lujo volver a ver, encontrarse de nuevo con sus obras. Desde sus primeras obras icónicas de los noventa, a estas piezas de una calidad que habla por sí misma. Un diálogo perfecto con Marina Vargas, que estaba justo delante. Un discurso feminista siempre necesario. Para no pasar desapercibida en ARCO.

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Erika Osdosgoitti en Galería Abra (Caracas).

La galería participaba en ARCO dentro de los Solo Projects: Focus Latinoamérica, y Erika Osdosgoitti resultó todo un descubrimiento. Sus vídeos, en los que aparece totalmente desnuda sobre los tejados de Caracas mientras entona distintos alegatos para sobrevivir a la ciudad, casi declinando un poema, resultaban chocantes. Además, otro vídeo en un taxi o distintas fotografías en espacios públicos que ocupa con su desnudo, palabra y presencia, hacen de su trabajo interesante a la par que valiente. La artista, con la que pude charlar unos minutos, explicaba cómo en algunos casos, cuando ha hecho alguna de sus acciones en medio de manifestaciones chavistas, ha sufrido ataques.

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Sonia Navarro en T20 (Murcia).

Las fotografías en blanco y negro adquieren una nueva dimensión situadas sobre el lienzo e intervenidas con los tejidos que Sonia Navarro recorta y cose. La artista cuenta cómo fueron su madre, abuelas y tías quienes le enseñaron a usar el hilo, aguja y la tela, y ha sido ella, con un discurso muy marcado en torno al género y la mujer, quien le ha dado una vuelta a todo esto hasta llevarlo al lienzo. Una de las imprescindibles en ARCO.

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Mireia Sallarès en Àngels Barcelona (Barcelona).

Precisamente el vídeo fue uno de los soportes menos presentes en casi todas las galerías de la feria y es una pena, ya que este permite interesantes resultados, como la obra que presentaba Sallarès en el stand de la galería Àngels Barcelona. El trabajo de esta artista ha estado siempre muy ligado a las mujeres, ya sea con la violencia que sufren o su realidad más cercana. Sallarès no graba y plasma realidades sin más, sino que se involucra y hace así partícipe al que ve, como responsables de hacer algo porque la situación cambie. Las muertes chiquitas presenta un trabajo en torno al orgasmo femenino a través de más de 30 entrevistas a mujeres de distintas zonas de México, de diferentes edades, profesiones, estratos sociales o religión. Rompiendo tabúes.

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Sara Ramo en Travesía Cuatro (Madrid/Guadalajara, México).

El haber visto recientemente la obra de Sara Ramo en Itinerarios XXII en la Fundación Botín puede que haya influido para que me gustara tanto encontrarme esta pieza. En Santander se puede ver toda una recreación de horas en la selva, con sonidos extraños, música, personas camufladas entre los árboles…el misterio que rodea a las obras de Ramo le aporta un extra fascinante, como hizo también en Matadero en Desvelo y traza. Esta obra es un pequeño descubrimiento en ARCO, como encajada a la fuerza dentro del cristal, cuando tiene algo de vivo, de salvaje…

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Fernando Renes en Galería F2 (Madrid).

Las obras de Renes, diseminadas por el suelo del stand, destacan a priori por su buena factura y resultado final. Además, Renes busca con su trabajo hacer al que mira partícipe de una visión crítica del mundo contemporáneo y de sus atractivos. El dibujo, del que parte, le lleva a expandirse en distintos lenguajes como la terracota, el collage o la animación.

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Y hasta aquí esta selección; como decía al principio, no incluye muchas de las obras que estuvieron en ARCO y que merecen un espacio distintivo también. El buen nivel de la feria este año hace aún más difícil la selección, lo cual es siempre bueno: pecar de quedarse corta por todo lo bueno que había, que meter de más por la falta.

Y como conclusión, para cerrar ARCO 2016, he de decir que la sensación de calidad ha estado en boca de todos constantemente. Una buena noticia para quienes nos dedicamos al arte, tras años duros para todos.