Desde el pasado 22 de Junio y hasta el próximo 19 de Septiembre se puede visitar en el Museo del Prado (www.museodelprado.es) una exposición temporal que reúne obras maestras del pintor romántico William Turner en compañía de las influencias que marcaron su trayectoria.
angelEl pasado jueves acudí para ver en primera persona las pinturas de este inglés, que tanto me asombraban cuando las estudiaba en la universidad; con razón, la profesora hacía hincapié en la portentosa genialidad del pintor, cargado de un halo de misterio romántico que plasmaba en sus obras. En palabras de Giulio Carlo Argan, admirable conocedor del arte contemporáneo, las obras de Turner muestran una naturaleza emocionante, a diferencia de su coetáneo John Constable, que reflejaba una naturaleza emocionada.
En la exposición del Prado, esta fuerza creativa queda manifiesta al contraponer a otros pintores que influyeron en Turner a lo largo de su carrera (Rembrandt y su pincelada suelta, Claudio de Lorena y sus paisajes, entro otros) e ir mostrando paulatinamente al espectador la evolución de su trabajo: de unas primeras obras más bien clásicas, Turner evoluciona a unas pinturas cargadas de energía y vigor que definirán su carrera.
Al final del recorrido de la exposición nos encontramos con un romanticismo salvaje, poderoso, que se muestra a través de obras que casi rozan la abstracción para que los elementos de la naturaleza sean lo más reales posibles: tormentas, aludes…todas las imágenes de Turner están llenas de pasión.
Sin duda, una exposición que tardará en repetirse y que recomiendo a todo el mundo, conocedor de Turner o no, porque, a mi parecer, incluso quien no sepa nada de arte, situándose ante una obra del pintor, con una pincelada tan violenta y unos trazos tan ágiles y dinámicos, sentirá precisamente lo que él quería mostrar: toda la fuerza de la naturaleza.