Resultado de la residencia de investigación artística de María Castellanos y Alberto Valverde en la Universidad de Umeå. Suecia. 

Symbiotic Interaction es un proyecto donde María Castellanos y Alberto Valverde crean dos interfaces tecnológicos corporales, dos prendas que son capaces de medir cambios en su entorno a través de las plantas que están integradas en las mismas.

Este proyecto está basado en su trabajo anterior Clorofila 3.0 que comenzaron en 2010. “En Clorofila creamos unos sensores que son capaces de medir pequeñas vibraciones eléctricas en la plantas. Al tomar estas mediciones, descubrimos que en las señales que enviaba la planta estaban escondidas micro vibraciones, que al ampliarlas se detectaban en ellas interacciones de la planta con su medio. Con esta señales y a través de un algoritmo matemático conseguimos crear una señal de onda que se altera con los diferentes cambios ambientales alrededor de las plantas. Cambios de temperatura, en la composición del aire e incluso proximidad con otras plantas son las mediciones que tomamos y usamos en nuestro proyecto”, señalan.

Con el antecedente de Clorofila, idean en el proyecto Symbiotic Interaction, un proyecto artístico basado en la integración de plantas en wearables para medir cambios que los humanos no podemos percibir, pero los organismos vegetales sí. Propiciando una interacción simbiótica, donde se recibe información de las plantas traducida en forma de curvas, colores o sonidos y se envía a las plantas su CO2 y alimento.

“Nuestra práctica artística en los últimos años se basa en la investigación para extender o amplificar nuestras capacidades sensoriales humanas mediante el uso de tecnología. Por eso nos centramos en la creación de interfaces tecnológicas desde el punto de la práctica artística. Reflexionando al mismo tiempo acerca de la intersección entre wearables y cyborgs. Y creando prendas tecnológicas como solución inmediata al interés por convertirnos en cyborg y ver superadas nuestras limitaciones biológicas”.

Además, apuntan a que es por ello que en sus obras no les interesa crear unos dispositivos donde la tecnología se encuentre completamente integrada, naturalizada y “oculta”, sino que quieren crear un espacio de reflexión, que visibilice los cables, los dispositivos, integrados en la estética de la pieza y que formen parte activa de su discurso. “Queremos que el espectador sea consciente de la tecnología, creemos en el uso de dispositivos de una forma positiva. Un humano amplificado”.