Este noviembre la artista Rosalía Banet (Madrid, 1972) –ganadora del Premio de la Comunidad de Madrid Estampa 2015– presenta en la galería Twin Gallery de la capital la exposición Constelaciones dismórficas, una reflexión sobre el ser humano dentro de un mundo cada vez más deshumanizado y alienador, un sistema que nos hace vivir en permanente conflicto y desequilibrio con nuestra esencia y entorno.

El proyecto está formado por una instalación para la que la galería ha cambiado su estética habitual, blanca y neutra, para pasar a un negro absoluto. Sobre estas paredes la artista plasma un simulacro de universo humano que representa un mapa celeste nocturno en el que la mirada ha sido invertida: ya no señala hacia arriba, no muestra el exterior, sino todo lo contrario, es una mirada a lo interno, a lo propio y cercano.
Una exposición que ahonda en cuestiones como la relación ser humano-entorno, micro-macro y presente-futuro. La visión de Rosalía Banet sobre la realidad de lo que somos se presenta en una muestra nueva de su último proyecto y a propósito de la cual charlamos con la artista.

En esta exposición, Constelaciones dismórficas, ¿de qué universo nos hablas?
La exposición reflexiona sobre el universo humano. Sobre cómo sobrevive lo humano en un mundo que parece ir en su contra, un mundo alienador y cada vez más deshumanizado. Un sistema que lo va poco a poco engullendo. Una sociedad, convertida en maxi-supermercado, que lo manipula, desorienta y confunde.
El trastorno dismórfico corporal es un trastorno obsesivo-cumpulsivo en el cual la persona afectada centra su pensamiento en un defecto físico, sea real o no, y lo exagera y multiplica hasta la obsesión absoluta, lo que supone una deformación enfermiza de la realidad. Así, este universo humano que dibuja Constelaciones dismórficas es un universo enfermo, cuyo origen se encuentra en la mente y no en la piel; pero aquí, la mente no es interpretada como un ente aislado, ni diferenciado del cuerpo, es en realidad un elemento conductor, que aúna materia y pensamiento y que refleja y sufre los vaivenes de la sociedad.

Rosalía Banet. "No hay vacío, no hay quietud"

Rosalía Banet. No hay vacío, no hay quietud.

¿Cómo has materializado la idea de conflicto y alienación en el espacio de la galería?
Estas cuestiones están presentes en todo el proyecto, pero la parte de la exposición que más específicamente aborda estos conceptos es la formada por la serie Sangre. Las piezas de Sangre componen un pequeño gabinete de dibujos pintados en rojo que intentan retratar al ser humano dentro de una sociedad manipuladora, caótica y alienadora. Ofrece una visión que se debate entre la obsesión y la dispersión, pues Sangre dibuja un ser humano perdido en un mundo que él mismo ha construido, como un animal encerrado en su propio zoo; y lo muestra por momentos inapetente, paralizado, o confundido; por momentos ansioso, angustiado e insatisfecho. Los cuerpos rotos, las vísceras que salen del interior, la deformidad corporal, y otras alteraciones humanas que aparecen en los dibujos representan nuestros miedos, nuestro dolor, nuestros deseos y frustraciones, la inquietud y vacío contemporáneos.

 

¿Cómo definirías este trabajo?
Constelaciones dismórficas es una instalación que mezcla pintura, escultura y dibujo, aunque en realidad debería decir que es una instalación de dibujos con algunas pinceladas de pintura y escultura, pues el dibujo tiene aquí un papel claramente protagonista. El proyecto es una reflexión sobre el ser humano dentro de un mundo cada vez menos humano y más ajeno; un sistema que nos hace vivir en permanente conflicto y desequilibrio con nuestra esencia y entorno.
La instalación pretende ser un universo humano, representado como un mapa celeste nocturno, donde las constelaciones no están dibujadas por estrellas, no son elementos lejanos y desconocidos, sino las luces de las calles, urbanizaciones, pueblos ciudades, etc.; por tanto, señalan un mundo que nos es conocido y familiar, pero desde una perspectiva diferente, en un intento por redescubrirlo y reinterpretarlo. Constelaciones Dismórficas representa al mismo tiempo el mundo interior y el mundo exterior, lo propio y lo ajeno, el yo y el otro.

¿Tiene consonancias con otros anteriores que has realizado?
Todos mis proyectos guardan relación entre sí, pues aunque cada uno tiene sus peculiaridades concretas y cada uno pone su foco de atención en un concepto determinado, todos forman parte de un proyecto mayor que conforma mi trayectoria profesional y personal. En realidad, cada nuevo proyecto se apoya o toma como punto de partida todo lo anterior. Esto no quiere decir que lo supere o invalide, sino que lo anterior es parte de lo nuevo. Supone ir sumando ideas, por lo que los proyectos de antes, de una forma u otra, están presentes en los nuevos como una cadena invisible que va conectando unos con otros.

Si tuviera que relacionar de una forma clara y directa este proyecto con otro, ese sería sin lugar a dudas, el inmediatamente anterior: Cartografías del dolor. Esta exposición, que al igual que Constelaciones dismórficas se presentó en Madrid, en la Twin Gallery (2013), se acercaba a la relación entre espacio y poder desde el prisma de lo humano. A través de mapas de piel, fluidos corporales o vísceras, retrataba un mundo deshumanizado y en permanente desequilibrio. El proyecto era una reflexión geopolítica sobre el sistema que habitamos, sistema heredado de la época colonialista que conforma un mundo fragmentado, frágil y desigual.
Los dos proyectos cartografían el territorio de lo humano, mostrando su estado convulso; aunque uno, Cartografías del dolor, se centra más en cuestiones políticas y sociales y el otro, Constelaciones Dismórficas, lo hace desde un prisma más humano y personal, desde los sentimientos.

Rosalía Banet. "Niña atada"

Rosalía Banet. Niña atada

Rosalía Banet. "Huma hair balls"

Rosalía Banet. Huma hair balls.

Rosalía Banet. "Chica con brazos que la agarran"

Rosalía Banet. Chica con brazos que la agarran

¿Qué relación existe entre el Ser Humano y su entorno? ¿Es de igualdad?
El ser humano vive dentro de un sistema que lo niega una y otra vez. Y esto lo lleva a vivir en permanente conflicto con su entorno y consigo mismo. Los modelos que nos imponen las grandes multinacionales, aliadas o al menos consentidas por los gobiernos, nos sitúan en un entorno generador de desigualdades, prejuicios, marginalidad y otros horrores. La imposibilidad de alcanzar esos estereotipos dominantes con los que nos saturan los medios de comunicación sobre identidad, estilo de vida, valores y metas… crea frustración y abre un aviso entre nosotros y la realidad, pues modifican y dirigen la percepción del yo y del entorno.
Por otro lado, internet ha modificado nuestra concepción del mundo, que ahora percibimos como abarcable y, al mismo tiempo, ha creado un mundo nuevo, un mundo artificial en el que todo es posible. Pero toda representación es interesada y parcial, y este alejamiento de lo tangible no hace sino incrementar nuestra distancia con el entorno.

En esta exposición encontramos hasta planetas enfermos, ¿hablas de lo macro para apuntar una visión crítica sobre lo micro?
Sí. Intento aportar una visión holística del mundo, estableciendo una relación entre lo más cercano y familiar a lo más lejano y desconocido. El sistema que habitamos se empeña en reducir, acotar, parcelar, como una forma de control y dominación, y es, desde mi punto de vista, una percepción dañina y pobre sobre nuestro hábitat. En la Realidad no hay tantas fronteras. Prefiero entender la piel, más que como una protección que nos separa del mundo exterior, como un punto de conexión con todo lo que nos rodea. El proyecto es una crítica a esta mirada empequeñecida e interesada, y una invitación a replantearnos nuestra relación con el entorno.

Rosalía Banet. Vista del montaje de "Constelaciones"

Rosalía Banet. Vista del montaje de Constelaciones

La idea central de esto surgió después de ver una animación en la que se emprendía un viaje partiendo de un paisaje celular humano hasta el universo, pasando por todos los estratos intermedios. En este trayecto, la primera y última imagen eran sorprendentemente parecidas, así que se establecía una conexión rotunda entre lo micro y lo macro, entre lo conocido y lo desconocido, entre lo cercano y lo lejano, rompiendo así las fronteras que nos separan y generan tantos conflictos. El proyecto trata de conectar todo, desde el interior del cuerpo, la piel, el aire, la casa, el jardín, la calle, la población, el país al universo. Si nos percibiésemos como una parte y no sólo como un todo, sería más fácil entender cómo funciona todo en conjunto y las consecuencias de nuestros actos. Por poner un ejemplo que conozco bien: comer. Hoy en día, comer no es sólo nutrirse, es además un acto político, social, económico y medioambiental. Pero casi nadie va al supermercado pensando en las consecuencias de su compra, tenemos una visión muy parcial y disminuida de todo lo que nos rodea.

Rosalía Banet. "Esfera-enferma 02. Erythema Iris"

Rosalía Banet. Esfera-enferma 02. Erythema Iris