La ambigua relación que mantienen algunos formatos en su relación entre pasado y futuro los sitúa, muchas veces, en un complicado terreno medio entre la melancolía y lo posible. El vídeo es uno de estos formatos, debatiéndose entre sus formas más clásicas y las más actuales. Durante diez años, los que tiene de vida, el Laboratorio Arte Alameda de México D.F. ha expuesto, documentado e investigado las prácticas que ponen en diálogo el arte y la tecnología en la capital de México. Esta reinterpretación del archivo propio, aplicada a un contexto histórico y social muy concreto, es la base de la exposición (Ready) Media. Hacia una arqueología de los medios y la invención en México, que se puede visitar en LABoral. En total, 23 horas de audiovisual a través de 200 obras de destacados artistas mexicanos, seleccionados y organizados por secciones por Juan Pablo Anaya y Gabriela Méndez, Jesse Lerner, Grace Quintanilla, Liliana Quintero, Manuel Rocha Iturbide e Israel Martínez, Bruno Varela, Erandy Vergara, David Wood y por las propias directoras del proyecto, Karla Jasso y Tania Aedo.

Gustavo Romano, comisario de la exposición, señala la importancia de reunir en esta muestra diez años de vida del centro, cuestionando no sólo la relación arte-técnica en el siglo XX sino más allá, poniendo también sobre la mesa las nuevas formas de comunicarse a través de las redes. El presente podría definirse, entonces, como un espacio conformado por multiplicidad de voces.

Y es que, como decíamos al principio, la selección de obras parte de los inicios de los 80 hasta nuestra actualidad, y es aquí donde se ve más claramente la velocidad de “mutación” de los dispositivos técnicos, que se han transformado y envejecido a una velocidad sin precedente. Romano sugiere incluso que esta rapidez ha generado que “la producción serial de productos lleva a la producción serial de individuos, que se adaptan a los aparatos”.

Vista de la exposición en LABoral

Vista de la exposición en LABoral

Algunas piezas de esta exposición se definen a través del rescate de lo obsoleto; si bien muchas se crearon originalmente para vídeo, no ha sido así en todos los casos, teniendo otras que adaptarse al medio pero siendo originalmente obras performativas o participativas.

La primera parte de esta exposición se ha mostrado en LABoral desde el 15 de abril hasta el pasado 12 de julio, y la segunda etapa se abre el día 15 hasta el 25 de octubre, fecha de cierre de la muestra.

Entre estas nuevas piezas a presentar se encuentran, entre otras muchas, Sarah Minter (Puebla, 1953), justamente ahora exponiendo también en el MUAC (México D.F.). Minter es una de las pioneras en la práctica cinematográfica experimental del país; proviene originalmente de las artes escénicas pero tomó el vídeo y la imagen en movimiento como lenguaje, dándole un impulso no sólo técnico sino teórico y de reconocimiento.

Sarah Minter, Háblame de amor, 2009.

Sarah Minter, Háblame de amor, 2009.

También está Tania Candiani (México D.F., 1974), con La constancia vestida, vestidos de un cuento, de 2006; en este proyecto Candiani ocupa una antigua fábrica textil mexicana donde vive y trabaja durante un mes. Frente al abandono, la mano de obra se convierte en su premisa y borda, durante 30 días, 400 metros de textos y diseña 30 vestidos, convirtiendo el ejercicio de coser y bordar en un recurso narrativo cargado de significados. La fábrica textil “La Constancia”, la segunda mayor en América Latina, fue el punto de partida para seguir investigando sobre el trabajo, y las profesiones y los comercios que desaparecen. Candiani apunta a una nostalgia sobre los medios, los artefactos, las técnicas y lo que esto desemboca en el factor humano de la cadena de trabajo en una serie cargada de poética visual.

Tania Candiani, imagen de la serie La Constancia, 2006.

Tania Candiani, imagen de la serie “La Constancia”, 2006.

Sin duda, lo que caracteriza a esta exposición en LABoral, que abre ahora su segundo tramo de obras, es la gran amplitud que abarca y su capacidad para mostrar, a través del archivo del Laboratorio Arte Alameda, cómo algunos temas son universales y atemporales. Si bien el contexto de las piezas tiene un origen y un punto de partida muy concreto, los diez años de este espacio en el contexto mexicano, también es cierto que podemos sentir como propias más de una de las historias que las obras nos cuentan, especialmente en un contexto como el asturiano, donde la obsolescencia tecnológica y la reconversión industrial son dos factores que han marcado profundamente la historia reciente de la región.

Vista de la exposición en LABoral

Vista de la exposición en LABoral

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