El poder de la imagen es una tema nada desdeñable a lo largo de la Historia. La capacidad que lo visual tiene para conectar con la divinidad, el Más Allá y todo lo que tenga que ver con la mística viene de antiguo. No en vano San Lucas, patrón de la pintura, es reconocido por ser el primero en pintar a la Virgen María o incluso antes al paño de Verónica y a la Sábana Santa se le atribuían propiedades divinas por plasmar el rostro de Cristo.

La iconoclastia ha tenido su espacio propio en la Historia, tomada como norma por algunos y rechazada por otros, pero siempre con la disputa de si la imagen podía o no representar lo superior, y en caso de poder hacerlo, su poder se multiplicaba.

Algo parecido tenemos delante de nosotros cuando visitamos la exposición Las líneas del destino de Marina Vargas (Granada, 1980) en el Museo ABC, dentro del programa de artistas invitados, “Conexiones”.

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A partir de una tirada de cartas que profetiza el futuro de la artista (y que está presente en una pieza en vídeo) comienza este relato visual por arquetipos, símbolos y representaciones. Un proyecto que comisaría Óscar Alonso Molina y que te cuenta entusiasmado: “Aquí se mezcla el trabajo de Vargas con lecturas inesperadas, enigmáticas y un tanto perturbadoras”.

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Las líneas del destino parte de una tirada de cartas que le hizo una cartomántica en el arranque del proyecto. Las nueve figuras del tarot que aparecieron en esa sesión han sido interpretadas por la artista, ampliándolas en grandes soportes de madera —que, lo mismo que los naipes, tienen sus esquinas redondeadas—, y presentadas frontalmente al espectador, como si de cuadros se trataran, desde las paredes del museo.

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El dibujo es el protagonista, siguiendo la línea del Museo ABC, pero Vargas lo hace a través de reinterpretaciones minuciosas y sensuales de distintas piezas provenientes de las colecciones de Fundación Banco Santander y del propio Museo ABC.

Del primero toma dos jarrones ornamentales de cerámica de Alcora, piezas poco conocidas de la Fundación Banco Santander, fechadas en la segunda época de esa manufactura (1749-1786). Alusiones a Baco, al Santo Grial, el as y el dos de copas, la Fortuna, la Abundancia… Vargas reinterpreta las imágenes de los jarrones para crear un universo propio de arabescos y ornamentaciones.

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De la Colección ABC toma una portada para la revista Blanco y Negro, publicada en noviembre de 1930, de la mano de una de las escasas firmas colaboradoras femeninas de aquella época en el gremio de la ilustración, Ángeles Torner Cervera.

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El resultado general de Las líneas del destino es precisamente aunar el espíritu mismo de la artista, vivo, incansable y místico también, con las imágenes de las que parte. No hay aquí una predisposición a la creencia o a la falta de fe, sino más bien un planteamiento estético concreto, vivo y altamente sugerente.

Las formas de los dibujos tienen mucho de sincretismo, desde la tradición grecolatina a la artesanía africana y caribeña o las formas ornamentales islámicas, entre otras. Me recuerda a Ana Mendieta cuando concebía sus trabajos sin olvidar sus raíces cubanas, la santería y la tradición del arte contemporáneo. Un sincretismo que aúna creencias y tiempos. Las formas presentes en las obras están cargadas de vida y muerte al mismo tiempo, como si uno fuera la celebración de lo otro; úteros, calaveras y formas abigarradas en el espacio que requieren de una lectura paciente y detenida.

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La artista reconoce que hay algo en ella aquí de “médium”, de interlocutora entre dos mundos: “Creo que uno de los grandes factores del arte es el poder de mediar; ser un mediador como lo es el tarot”. Ella es el punto intermedio entre la imagen y el que mira, entre una realidad y la otra.

También es esa una de las funciones primordiales del arte y que, de alguna manera, no reconocemos habitualmente. La especial relación entre la imagen y lo místico, el Más Allá y las visiones del futuro, se concreta en esta muestra que es símbolo, metáfora y estética al mismo tiempo.

Quizá debamos dejarnos llevar, adentrarnos en el mundo simbólico y visual de Marina Vargas y atrevernos a trazar nuestras propias líneas del destino. Porque la baraja es la misma, pero el futuro es distinto en cada caso.

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Marina Vargas. Las líneas del destino, Museo ABC (Madrid). Del 17 de junio al 25 de septiembre de 2016.