El pasado día 4 se cerraba la convocatoria para presentarse al IV Encontro de Artistas Novos que se celebra en Septiembre en la Cidade da Cultura de Galicia, dirigido por Rafael Doctor.
Cuatro días (del 9 al 12 de Septiembre) llenos de arte, artistas y convivencia común que se han convertido en una de las citas anuales con el arte joven en toda España. En total 70 seleccionados (puedes ver aquí la lista) que disfrutarán de una beca completa de alojamiento y comidas mientras interactúan y se conocen entre sí, además de mostrar al resto su trabajo. Un contacto directo con el mundo del arte gracias a los art followers que forman parte de cada convocatoria. Porque en los Encontros todos están de igual a igual, disfrutando de cuatro días intensos y llenos de energía para que surjan cosas nuevas.
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Esta es la cuarta edición del Encontro de artistas novos, ¿cómo surgió la idea?
He querido acercar un poco más la idea de este encuentro anual en una charla con Rafael Doctor, director y creador de los Encontros, para que nos hable sobre las pasadas ediciones y lo que nos depara esta cuarta.
Rafael Doctor es de sobra conocido por amplia trayectoria como gestor cultural en el panorama artístico español. Entre 1997 y 2001 asume la creación y dirección del Espacio Uno del Museo Reina Sofía, donde comisaría una veintena de exposiciones, y en 2002 recibe la Medalla al Mérito Civil por su contribución a la difusión de la cultura española. Pasa después a dirigir MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León) hasta 2009, en una de las etapas más brillantes del museo leonés. Ha publicado varios ensayos y libros en torno a la fotografía (y tiene una de las colecciones más importante en este soporte en España, que ha formado parte de PhotoEspaña en 2013 en el Museo Lázaro Galdiano).
El trabajo de Doctor ha estado siempre vinculado al arte español, a poner de relieve lo interesante que se creaba aquí y a reivindicar la necesidad de querernos un poco más, a mirar con mejores ojos las creaciones de nuestros artistas, sin la aparente obligada necesidad de que sean reconocidos fuera. Precisamente ligado a esto dirige en 2013 el manual “Arte español contemporáneo 1992-2013” que se edita con La Fábrica en colaboración con La Casa Encendida, el Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa y la Fundación Helga de Alvear (y con textos de Tania Pardo, Sergio Rubira, Manuel Segade, Beatriz Herráez, David Barro…). Aquí, lo que nos ha contado sobre este gran proyecto del arte joven español. Esta es la cuarta edición del Encontro de artistas novos, ¿cómo surgió la idea?
Nachos Santos, entonces director de proyectos de la ciudad de la Cultura, me sugirió que pensase en proyecto destinado a jóvenes artistas que fuese activo pensando en el lugar. Con él definí el proyecto, que parte de lo que desde 1992 yo había hecho ya en la Fundación Canal Isabel II que aún sigue vivo en el CA2M que se llama “Jornada de la imagen” y que lleva casi veinte ediciones por lo menos. En el Canal yo dirigí las ocho primeras como proyecto participativo en el que los alumnos podían formar parte mostrando su trabajo. En este caso dimos una vuelta de tuerca más y convocamos una convivencia real de una semana entre todos y una participación obligatoria.
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Además de ser una presentación de los trabajos de los artistas son varios días de convivencia, ¿qué destacarías entre todo lo que ocurre en el Encontro?
Lo más importante es la horizontalidad de todo, un proyecto en el que todos somos protagonistas y nadie queda fuera. Por otra parte es un proyecto que se accede exclusivamente por méritos, no por pagar una matrícula. Eso le confiere un grado de calidad diferencial. La convivencia crea lazos y yo soy de los que piensa que la vida está por encima de la propia obra de arte, de tal manera que con este proyecto se mueven muchas cosas y se desatan otras tantas duraderas. En el mundo del arte la mayoría de la gente se siente aislada o en grupos muy pequeños. Con estos encuentros se multiplican las relaciones con todo lo positivo que eso conlleva para cada uno de nosotros.
Resulta importante señalar que muchos de los artistas que han pasado por el Encontro ahora están en galerías, han obtenido becas y premios importantes o están en residencias, ¿esto es algo que habías previsto?
Con los seleccionados este año ya serán 350 los artistas que hayan pasado por allí. De esta forma hay de todo, pero es lógico que buena parte de los artistas españoles de estos últimos años hayan pasado por allí. El otro día estuve en un jurado y de los 25 finalistas, ¡quince habían sido ya alumnos de los Encontros!
Con la dificultad para los artistas españoles para ser reconocidos en este país, ¿es el Encontro una manera de poner sobre la mesa la calidad de lo que se hace en este país?
El Encontro tiene el objetivo prioritario de mezclar a los artistas gallegos con los de otros lugares. No buscamos otra cosa, todo lo que viene después es fruto del trabajo de cada uno y por supuesto que nosotros no buscamos un reconocimiento de nada ni nadie, buscamos una puesta en conocimiento de todos con todos pero no atajamos ese problema pues sería otra la forma de hacer el trabajo y tendría una función claramente de visibilidad expansiva que aquí está limitada por nuestros objetivos iniciales y por los medios que contamos. No obstante, desde hace dos años invitamos a “ojeadores” para que miren el trabajo de estos artistas allí esos días y cada vez entre los alumnos hay más comisarios, este año han sido seleccionado siete, lo que es casi un diez por ciento de los participantes.
Siempre has manifestado un apoyo claro al arte español y a las propuestas de calidad sin importar edad, sólo calidad en los proyectos, ¿hace falta más compromiso por parte de los agentes en el mundo del arte en España?
Hace falta mirar las cosas nuestras con más amor y menos ego. Uno de los mayores problemas que tiene el sistema artístico español es el desaforado ego de muchos de los que trabajamos en mi profesión (quizás yo mismo también)… El resultado es ver cómo hay una cantera grandísima de profesionales españoles situados en puestos internacionales y no la hay de artistas. Aquí el gestor ha tomado un papel más importante del que le debe corresponder y ha (posiblemente hemos) jugado a ello haciendo una carrera propia y olvidando el compromiso con el medio del que parte, que no es otro que el del contexto español.
Yo lucho contra ello y me decanto abiertamente por realizar, desde mi posición de independiente, acciones que repercutan directamente en nuestro sector, que hablen de que somos un lugar posible para la creación. Nos debemos a nosotros mismos y no podemos estar asumiendo el exterior como única norma y tender a él como si fuera la panacea.
El ego mal asumido es y seguirá siendo nuestro mayor enemigo junto con la falta de confianza y ese poco amor, al que me refería, con el que nos miramos a nosotros mismos.
Este año como novedad se establecen unas plazas para mayores de 35 años, ¿no crees que el límite de edad es hoy algo un poco sin sentido? 
Claro, por eso hemos buscado esta fórmula. Pero hay que partir que el proyecto fue un encargo para realizar algo para gente joven.
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De los tres encontros anteriores, ¿con qué te quedas?
Con el primero y con el tercero. En el segundo sufrí mucho y pensé hasta en abandonarlo. Cuando topas con un grupo de artistas que piensan que los comisarios son los diablos y que aplauden todo tipo de bromas al respecto o con artistas que se blindan ante cualquier tipo de crítica, solo le apetece a uno recoger e irse hacia otro sitio.
El primer encontro fue mágico. La disposición de la gente fue bellísima y el respeto máximo. El tercero volvió a ser igual, pero el segundo, aunque tuvo cosas magníficas fue muy complicado y no lo supe reconducir como debía haber hecho. El sentido de que esto suceda está en el respeto, pero también en la madurez para saber asumir críticas y superar chiquillismos absurdos. El mundo de la creación se debe basar en el debate, en la autocrítica, esa es la base de todo diálogo y si eso no está superado no merece la pena seguir pues se convierte en un jardín de infancia de cuarta y no es lo que allí queremos.

Los art followers son personas que ven los trabajos de los artistas participantes, siendo los Encontros de las primeras convocatorias en hacer este sistema, ¿crees que ha sentado ejemplo, ahora que cada vez es más común?
Pues la verdad es que han surgido varias iniciativas parecidas, y me parece genial. No hemos inventado nada nuevo, quizás si lo inventamos hace años en el Canal de Isabel II, pero todo lo que sea expandir una idea positiva para la comunidad artística bienvenida sea y es bueno que todos podamos aprovecharnos de iniciativas que funcionan como esta.

Sobre el Encontro de este año, ¿puedes adelantarnos algo?
Pues que se han presentado más de 350 solicitudes, por lo que ha sido récord, y eso que contamos con el hándicap de que quien se presenta una vez anterior no se vuelve a presentar si no es admitido. Eso ya nos ha dado un subidón increíble. El problema es que el nivel ha sido muy alto y se han quedado fuera de los 70 admitidos otros tantos que en ediciones anteriores hubiesen pasado sin problema la criba. Eso ha sido doloroso pero es lo que tenemos y solo hay ese número de plazas. Yo este año hubiese hecho uno de 150 sin problemas.

Por otra parte estamos ya pensando en la quinta edición y dar un paso importante pues poco a poco somos conscientes de que se ha convertido en una cita importante en el calendario del arte español y que es necesario crecer de una u otra manera sin abandonar nuestros principios que se basan en entender el arte como un lugar común, un lugar de diálogo y una esfera de pensamiento abierta y vivencial.