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El pasado viernes se inauguraba la exposición que documenta Aprendiendo de las Cuencas, un proyecto comisariado por Nacho Ruiz Allén y Sara López Arraiza (zon-e arquitectos), y que se distribuye entre la Sala de Exposiciones SabadellHerrero en Oviedo y LABoral Centro de Arte en Gijón.
El proyecto Aprendiendo de las Cuencas responde a un interés por ofrecer una nueva mirada del paisaje cultural de las Cuencas Mineras Centrales de Asturias; se trata de un paisaje único, muchas veces denostado, y que sin embargo alberga un interés patrimonial y arquitectónico fundamental.
Al igual que otras grandes ciudades, aunque aquí desde un lugar más local, las Cuencas Mineras han sido testigo en primera persona de una transformación urbana e industrial muy rápida desde la reconversión. Esto ha supuesto que en esta zona la coexistencia de los paisajes natural, rural, industrial y urbano no se produzca en ellas de un modo regulado o planificado y los límites entre unos y otros estén vagamente definidos.
Desde el punto de vista arquitectónico esto se traduce en construcciones diversas, híbridas, y muy diferentes entre sí, que no son más que un reflejo de las múltiples identidades que conforman las Cuencas, resultado de una historia local marcada por el conflicto y la supervivencia. 
Artefactos de la memoria. Imágenes de la exposición en la Sala SabadellHerrero, Oviedo. 
Fotos: cortesía de los comisarios
Aprendiendo de las Cuencas busca precisamente alejar esta imagen tradicional de la Cuenca Minera como un espacio denostado y caduco, e intenta extraer una conclusión mayor: la riqueza de esta diversidad es una causa más que justa para defender su unicidad y originalidad, frente a otros modelos constructivos en el resto de Europa.
Con un título claramente alusivo a la obra de Robert Venturi, Learning from Las Vegas, aquí se busca también dar la importancia que merece la arquitectura local y el espacio urbano concreto, así como el proceso a través del cual se han ido adecuando a los cambios históricos y sociales a lo largo del tiempo. Más allá del pastiche, se trata de buscar el sentido primario de por qué se desarrolla una ciudad de una determinada forma y no de otra.
El proyecto se ha centrado en las dos principales Cuencas asturianas, es decir, las situadas entre los ríos Nalón y Caudal, abarcando los concejos de Ribera de Arriba, Morcín, Riosa, Mieres, Lena, Aller, Langreo, San Martín del Rey Aurelio, Laviana, Sobrescobio y Caso.
El amplio espectro que abarca este proyecto fue ya tratado en otros posts de #LABlog, como podemos ver en el que publicaba Montaña Hurtado en un diálogo con los comisarios.
Y desde el pasado día 27 se puede ya visitar el resultado de esta investigación arquitectónica y casi también sociológica que para ello ha querido integrar a distintos artistas y su visión sobre las Cuencas. Así, en esta muestra podemos ver obras de Óscar de Ávila, Basurama, Edu Comelles, Cómo crear historias, Antonio Corral Fernández, Bárbara Fluxá, Fran Meana, Marcos Martínez Merino, Mind Revolution, OSS Officefor Strategic Spaces, Recetas Urbanas y Daniel Romero.

Por un lado tenemos la exposición en la Sala de Exposiciones SabadellHerrero bajo el título Aprendiendo de las Cuencas. Artefactos de la memoria. Se trata de una muestra que recoge la labor de documentación y catalogación que ha llevado a cabo durante el proceso de investigación, teniendo como base el análisis de 40 artefactos singulares localizados en la zona. Estos artefactos son en realidad arquitecturas híbridas, núcleo de este proyecto e inspiración para los comisarios, y que tienen como particular el encontrarse a medio camino de los cuatro paisajes identificados en las Cuencas: natural, rural, industrial y urbano.
Esta muestra en Oviedo incluye una entrevista a los comisarios, una pieza sonora y un ordenador que recoge la documentación del proyecto La mina y su sonido, del que ya habló Naiara Valdano en #LABlog.
 
Artefactos de la memoria. Imágenes de la exposición en la Sala SabadellHerrero, Oviedo. 
Fotos: cortesía de los comisarios

En LABoral continúa la muestra con el nombre de Aprendiendo de las Cuencas. Espectros, Proyecciones, Ensoñaciones. A modo de segunda parte sobre la muestra en Oviedo, esta se concibe como la extensión de los objetivos, análisis y métodos representativos desarrollados en el proyecto; podríamos decir que la primera es un prólogo y esta es un epílogo, siendo el propio proceso investigador el cuerpo principal del texto.
 Espectros, Proyecciones, Ensoñaciones. Imágenes de la exposición en LABoral, Gijón. 
Fotos: cortesía de LABoral y Enrique G. Cárdenas

Se presentan aquí las piezas de distintos artistas que jugando con la idea de lo onírico, la ensoñación y la creatividad conciben piezas específicas sobre la idea del paisaje de la Cuenca. Desde instalaciones a producciones sonoras o documentales en vídeo, nos encontramos con piezas diversas, con una variedad tan amplia como miradas distintas conforman la exposición.
LABoral no rompe del todo con la línea que comienza en la muestra de Oviedo e incluye un mapa interactivo, que nos permite situarnos geográficamente, comprender mejor todo el proyecto y establecer un vínculo con la documentación que se expone en SabadellHerrero.
Proyecciones, Fran Meana. Los que atraviesan el tiempo, 2013. 
Foto: cortesía del artista.

La idea de este proyecto, concebido originalmente desde el punto de vista arquitectónico, llega mucho más allá con la incorporación de elementos archivísticos que documentan todo el proceso, así como la visión artística de quienes integran la muestra en LABoral. Se consigue así un mapa conceptual amplio que en la práctica se resuelve con dos exposiciones formalmente distintas pero ampliamente conectadas. Ideas tan diversas están presentes como el cambio, el paso del tiempo, la adecuación del espacio a los cambios sociales, la influencia de la orografía y la importancia de recuperar un patrimonio industrial único y que es reflejo de una historia concreta, la de la Cuenca Minera.

Quizá sea este un cierre un poco melancólico por el hecho de ser la que escribe asturiana y de raíces en la Cuenca, pero en cualquier caso no podemos obviar la necesidad de conservar, preservar y difundir aquella arquitectura particular que define a un pueblo y que es testigo vivo de su propia historia.

Lee esta entrada en #LABlog, el blog de bloggers de LABoral.