Cuando apenas han transcurrido horas desde que cerrara la cita anual con el arte contemporáneo en Madrid (y casi diría que en España), conocemos ya cifras sobre lo que ha sido esta edición 2015 de ARCOmadrid. La feria española, capitaneada por Carlos Urroz desde 2010, ha superado las 100.000 visitas de público general y más de 27.000 de profesionales. Cifras, al fin y al cabo, pero que sitúan a ARCO como la referencia nacional sin duda alguna (y eso en una ciudad donde se celebran más de cinco al año). El hecho de que Colombia fuera el país invitado en esta edición ha marcado la pauta, haciendo que otras ferias y eventos programasen teniendo esto en cuenta. Este es uno de los aciertos, ya que el país latinoamericano tiene muchos lazos en común con España y los proyectos, artistas y exposiciones resultantes tengan mucho más que ver culturalmente con nuestro contexto.

He de decir que mi sensación este año es positiva, que ARCO recupera mucho de lo que fue, y que en los últimos años, acuciada por la crisis económica y el insostenible IVA a la cultura, había ido restando. No es fácil mantener el tipo cuando se ha llegado a lo máximo y las cosas se complican; sin embargo, parece que la feria ha sabido resistir con dignidad y este año, a mi parecer, demuestra que su salud apenas se ha resentido y va ganando terreno de nuevo.

La pintura ha sido la gran protagonista, aunque no la única presente. Por eso, me gustaría señalar algunos de los proyectos que me han sorprendido en esta edición de ARCO.

-Sergio Prego en ETHALL.

La galería barcelonesa ETHALL se presentaba en la sección #Opening (para las que tienen menos de siete años) con una propuesta a dúo entre Martin Vitaliti y Sergio Prego. El stand, además, se convertía en ganador de la primera edición del Premio #Opening, que con el apoyo de Heineken premiaba al mejor stand con la devolución del premio de su espacio en la feria. Y no es para menos. Además de las piezas de Vitaliti, Prego situaba entre las paredes varios dibujos, que cuando te acercabas a verlos (ya que estaban algo borrosos) te hacían chocarte, literalmente, con la pared. Esto se explica por un efecto óptico que hacía que de frente la pared pareciera normal, recta, y desde un lateral se pudiera ver un gran abombamiento. Una instalación muy conseguida en el pequeño espacio del stand que confundía nuestra percepción espacial.

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-Irene Grau en Ponce+Robles.

La joven artista valenciana Irene Grau (1986) presentaba en el stand de la galería Ponce+Robles su proyecto Color Field, donde investiga sobre la idea del espacio, el recorrido mismo en la producción de la obra y el color; este último lo trata desde pares de opuestos, que contrasta con el entorno natural donde sitúa sus grandes paneles monocromos, que luego fotografía. Estos elementos, descontextualizados de su lugar original, parecen tótems en los que el soporte, el color y el plano se convierten en protagonistas.
Los galeristas anuncian próximas sorpresas con el trabajo de Grau, una de las más interesantes a las que seguir la pista, y que pronto nos traerá nuevas piezas sobre el mismo concepto de paisaje y color.

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-Esther Ferrer en Altxerri.

La galería donostiarra Altxerri le dedicaba todo su stand a una de las grandes artistas españolas, Esther Ferrer (San Sebastián, 1937). Si en 2008 recibía el Premio Nacional de Artes Plásticas, en 2014 recibía el Premio Velázquez, reconociendo su trabajo conceptual y en performance, donde lo radical destaca por encima de todo. Ferrer es una pionera y una de esas artistas como pocas que concentra todo su trabajo en su propia figura, llena de energía y carisma. Una artista de la que seguir aprendiendo, y a la que un stand se le queda pequeño.

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-waterside contemporary.

La galería londinense waterside contemporary entraba en #Opening por la puerta grande, con las propuestas de varios artistas. El dúo de Libia Castro y Ólafur Ólafsson destacaba en su crítica al sistema posfordista y al desarrollo político, social y cultural en el contexto del mercado global; exclusión y explotación son los ejes del proyecto Your Country Doesn’t Exist, que llevan desarrollando desde 2003 por distintos países, donde dejan como seña este mensaje.

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-Nazareno en Emma Thomas.

Los sueños del artista brasileño Nazareno (Sao Paulo, 1967) se concretaban en el stand de la galería Emma Thomas (también de Brasil) en pequeñas camas situadas sobre la pared con mensajes escritos a lápiz. Recuerdos, pensamientos y sensaciones que todos hemos vivido en algún momento. Un lugar para el reposo entre una nube de sueños situados sobre toda la pared del stand.

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-Christian Boltanski en Kewenig.

La galería, que tiene sede en Berlín y en Palma de Mallorca, presentaba una pieza del francés Christian Boltanski (1944). Si bien es uno de los artistas más conocidos en el panorama internacional, y casi ya un clásico que hemos visto en múltiples ocasiones, no dejaba de sorprender que la instalación en ARCO se ajustaba al espacio del stand. Un pequeño pasillo, del que casi pasabas de largo, te invitaba a entrar y sumergirte en el ambiente de una pieza donde el recuerdo y el dolor seguían patentes, como en otras anteriores suyas. Casualidad o no, podemos ver otra gran pieza de Boltanski en el CA2M (Centro de Arte Dos de Mayo) de Móstoles perteneciente a la Colección Fundación ARCO. Boltanski por partida doble para no perderse ninguna pieza.

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