Haciendo una pausa intermedia entre el post de comisariado y el programa Mapa del que hablamos ayer, en este he querido detenerme en una lista de aquellas propuestas a destacar en esta edición de la feria Estampa.

Como todo, escoger siempre es problemático, porque alguna se quedará fuera y el criterio será divergente en cada caso; igualmente, y siempre desde mi punto de vista, no quería dejar de señalar una selección de algunas cosas que no perderse en esta cita madrileña con el mercado de arte.

1. Juan Hidalgo en Adora Calvo.

Sutil y sugerente a la par, Hidalgo es uno de esos artistas a los que la Historia le debe algo aún. Como poco, más reconocimiento del que tiene. Las piezas en Adora Calvo son, como todo su trabajo, sensuales y sexuales a la par que delicadas y bellas. No me canso de alabarlo, pero su trabajo merece un espacio propio en la historia del arte español contemporáneo. Un acierto traerle.

Juan Hidalgo en una exposición pasada en la galería Adora Calvo

Juan Hidalgo en una exposición pasada en la galería Adora Calvo

2. Antonio Fernández Alvira en Espai Tactel.

Las obras de Alvira son de esas que te sorprenden en una segunda lectura, especialmente si la lectura te la hace el propio artista y te descubre cómo trabaja el material. De pronto sus grandes ruinas cobran vida, dejan de estar derruidas y tienen fuerza por sí mismas. Acuarela, papel…símbolo y metáfora de lo que cae, pero también de lo que se mantiene en pie.

En mi opinión Alvira homenajea a la propia historia del arte en su trabajo, hace una arqueología moderna sin mostrar la ruina como triste, sino como espacio material de las sociedades mismas.

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3. Sandra Paula Fernández en Gema Llamazares.

Sandra Paula Fernández es de esas artistas a las que también el relato del arte le debe mucho. Le debe no haberla reconocido en su justa medida y esto es algo que, creo, se está salvando ahora. Y lo celebro. Su pieza enorme en Gema Llamazares, su llamada a salvar el Ártico con un paisaje plagado de figuras como Blancanieves o Nanook, así como animales a los que dota de vida y dignidad, hacen de esta obra un paisaje duro, que devuelve al Ser Humano a su naturaleza destructora e implacable. Un infierno moderno, a la manera de El Bosco, sobre la que pararse a mirar para cambiar actitudes.

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Detalle de la obra

4. Julio Galeote en Twin Gallery.

Las fotografías de Galeote presentan ese interés del artista por lo escenográfico como fin mismo de la representación. La foto documenta lo que ha pasado por delante, pero son obra en sí mismas tanto la imagen como la instalación. Una reflexión sobre lo real/irreal en un mundo donde todo puede construirse  y figurarse.

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5. Paula Anta en Pilar Serra.

La Comunidad de Madrid premiaba la obra de Anta con razón. Un paisaje romántico pero agreste que tiene vida propia, que vive. En sus diferentes obras, Anta trata los límites y la dispersión de estos dos hábitats, tanto desde un aspecto formal de intersección y paso de uno a otro en tanto frontera difusa como desde el más radical de naturaleza artificial instalada en el entorno humano más próximo.

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6. Clara Sánchez Sala en ATM.

¿Cómo se ha elaborado el paisaje a través de la Historia? ¿Por qué nos fascinan los cielos románticos, los paisajes sublimes? ¿Cuánto de real tiene esa naturaleza hoy? Sala presenta cuestiones sobre nuestra relación con el paisaje ante anuncios publicitarios de coches, donde se prima más ese fondo ideal que otras cuestiones como la potencia o la seguridad del automóvil. En esa superposición algunos paisajes del XVII encajan a la perfección con los anuncios actuales.

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7. Cristina de Middel en Juana de Aizpuru.

Una apuesta genial, una fotógrafa que se lanza a fotografiar en cualquier parte del mundo sin tapujos, con una mirada libre de cuestionamientos. El Ser Humano como quiere ser, como disfruta siendo. Desde quienes quisieran haber llegado a la luna hasta quienes celebrar cumpleaños disfrazando a todo un pueblo de Charles Chaplin. Realidad y ficción, ¿qué más da? ¿Es una novela más real que un documental? ¿Qué es más ficticio en ambos casos? Cristina de Middel en una de las galerías españolas más veteranas, un acierto.

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8. Sonia Navarro y FOD en T20.

Juntarles es un acierto. Obras que parten de distinto origen (Navarro de la tradición de madre y abuela; FOD del material como objeto reutilizado) pero que en el resultado final encajan, juegan, se entienden. El color hace mucho. Dos artistas buenos cada uno en su trabajo, y juntos también. Por cierto, Navarro fue de las que recomendé también en ARCO pasado.

Obra de Sonia Navarro. Imagen de archivo

Obra de Sonia Navarro. Imagen de archivo